La Voz del Pastor: Scott Hahn reflexiona sobre el 4º Domingo de Pascua

El Buen Pastor, Cristóbal García Salmerón, 1640–1650

Lecturas
Hechos 4, 8-12
Salmo 118, 1, 8-9, 21-23, 26, 29
1 Juan 3, 1-2
Juan 10, 11-18

En el evangelio de hoy, Jesús dice que Él es el Buen Pastor que los profetas habían prometido a Israel.

Él es el Pastor-Príncipe, el Nuevo David, que libera a la gente de la esclavitud del pecado y la congrega a un solo rebaño, la Iglesia, mediante una nueva alianza hecha con su Sangre (Cfr. Ez 34,10-13, 23-31).

Su rebaño incluye otras ovejas,dice Él; no solamente los hijos dispersos de Israel (Cfr. Is 56, 8; Jn 11,52). Él ha encargado a su Iglesia la misión de pastorear a todos los pueblos, guiándolos al Padre.

La primera lectura de hoy nos deja ver, en el testimonio de Pedro – a quien el Señor puso como pastor de su Iglesia – los inicios de aquella misión (Cfr. Jn 21,15-17).

San Pedro explica a los líderes de Israel que su rechazo a Cristo, así como la muerte de cruz que le dieron, estaba profetizado en el salmo que entonamos hoy. Él les recuerda: “la piedra que rechazaron los constructores, es ahora la piedra angular” (Mc 12,10-13), refiriéndose al fundamento del nuevo templo espiritual que es la Iglesia (cfr. 1Pe 2, 4-7).

Por medio del ministerio de la Iglesia, el Pastor sigue hablando (Cfr. Lc 10,16), perdonando los pecados (Cfr. Jn 20,23), y haciéndose presente en su Cuerpo y en su Sangre, de modo que todos lo pueden conocer en la fracción del pan (Cfr. Lc 24,35). Esta misión continuará hasta que toda la humanidad se reúna en un solo rebaño, bajo el cuidado de un solo Pastor.

Al dar su vida para recobrarla de nuevo (cfr. Jn. 10.17), Jesús nos permitió conocer a Dios como Él lo conocía, como hijos e hijas de un Padre amoroso. Él llama a sus hijos, como llamó a Israel para sacarlo de Egipto (“De Egipto llamé a mi hijo” Os 11,1) e hizo su alianza con él (Ex 4, 22-23; Ap 21,7).

Escuchemos hoy su voz que nos habla por medio de la Santa Escritura, y hagamos votos para ser seguidores más fieles. Y démosle acción de gracias por las bendiciones que Él nos da desde su altar.